
Por Equipo Editorial
En pleno desarrollo del tradicional “puerta a puerta”, la actual edil detiene sus labores para conversar con nosotros. Queriendo dar comienzo a un diálogo punzante y certero le lanzamos una simple pregunta para romper el hielo. “¿Ha sido mucho el cansancio en estos días?”. Con una marcada sonrisa responde que no. “Debería decirte que estoy agotada, pero todo esto ha sido tan lindo y satisfactorio que no me interesa disimularlo”.
Ya con dos años como concejala, cuenta ha aprendido más que en toda su carrera profesional, pues admite que los primeros meses de aventura en la política generaron un cambio brusco en su manera de ver las cosas y su metodología para enfrentarlas.

“En todas las comunas existen un abanico de problemas. Educación, salud, conectividad, transporte, son sólo una pequeña muestra de una inmensa lista de puntos. Para realmente poder avanzar en ellos, hay que entender bien de lo que tratan, lo que requieren y las posibilidades que existen para mejorarlos. Eso es lo que hace una persona verdaderamente interesada en su comuna y sus representantes. No es sencillo, las necesidades están siempre en aumento y es vital estar a la altura”.
San Pedro de Melipilla está ubicada en la región Metropolitana, a su alrededor están Las Cabras, Litueche, Santo Domingo y Melipilla. Pese a que, en rigor, el mapa la muestra como la última comuna de Santiago, quienes han llegado a conocerla prefieren definirla como “el primer tesoro al llegar a la RM”. Dicha descripción se debe a sus características geográficas, su riqueza sociocultural y, sobre todo, el esfuerzo de sus habitantes quienes, a lo largo de la historia, han sabido lidiar con las dificultades del clima y la carencia de recursos claves para el desarrollo económico y humano.
“Puede ser que a algunas personas no distingan con claridad nuestro San Pedro y lo confundan con el de otras regiones, pero los que han pasado por acá se han sorprendido de una zona que no se compara con ninguna otra. Tenemos falencias, pero ninguna es más grande que sus bondades”, asegura Marcia Maldonado mientras nos muestra, con orgullo, algunas imágenes de los sectores colindantes.
Usted tiene una amplia trayectoria profesional en el área de comunicaciones. Trabajó más de 20 años en un canal privado de televisión, ha sido empresaria y sostenedora de jardines infantiles, entre otras cosas. ¿Qué la motivó a dejarlo todo para ser miembro del consejo municipal?
-Siento que soy una representante de un grupo grande de personas que necesitan apoyo. Hombres y mujeres que deben ser escuchados y valorados porque ellos son las reales autoridades a las que nosotros debemos servir. Para mí es apasionante, pero debía hacerlo de la mejor manera posible, entonces preferí ser 100% concejala y, si Dios lo permite, el próximo periodo seguiré trabajando de la misma forma.
¿Considera más estable un cargo municipal que un trabajo en el que ponga en práctica sus conocimientos profesionales?
-Ambas cosas son muy diferentes entre sí. Para mí ser miembro del consejo municipal no tiene precio. Quienes me conocen podrán confirmar mis palabras. Me llena el alma, incluso en esas oportunidades en que más de una lágrima me ha salido. Esto es algo para quienes realmente sientan vocación.
¿Cuáles son las principales problemáticas de su comuna?
-San Pedro tiene las mismas problemáticas que una comuna de ciudad, pero llevado al plano rural donde todo es mucho más profundo y requiere un trato mucho más minucioso.
Por ejemplo, en el tema de salud. Nuestra comuna es muy extensa en territorio, pero con pocos habitantes. Vivimos muy distantes unos de otros, todo queda lejos y tenemos sólo un cesfam. Se hace inmensamente necesario contar con más médicos y especialistas. A nuestros adultos mayores les cuesta demasiado salir a pedir una hora médica y, posiblemente, después esa misma sea cancelada por ausencia del facultativo u otro inconveniente. No es posible que una persona de edad deba caminar más de una hora para que después no logre recibir un servicio que pueda ser vital para su futuro.
¿La educación también necesita más funcionarios?
-Por supuesto. Y no solo eso, hay muy pocas escuelitas. Es más frecuente de lo esperado que deban juntar dos cursos en un solo espacio porque no tienen un lugar único determinado para estar. La falta de docentes también es un problema que más que afectarnos a nosotros daña directamente a los pequeños. Las distintas dificultades con las que hay que lidiar lleva a los estudiantes a tener que completar su educación en las comunas cercanas como Melipilla. Para qué hablar de estudios superiores, eso San Pedro no se los puede entregar. Así es como van emigrando para hacer sus vidas en zonas con mayores posibilidades de desarrollo profesional y personal.
¿Esos son los problemas principales?
-Esa es una muy pequeña muestra de varias cosas por las que trabajar. Nada es imposible, para eso hay que insistir, seguir luchando y no descansar hasta conseguirlo.
No hay que pasar por alto que San Pedro sufre una inmensa escasez de agua y las soluciones planteadas para ellos no son a corto plazo. Existen proyectos de los que se requiere tiempo, por mientras eso no pase, debemos seguir persiguiendo salidas más inmediatas.
¿Cómo una zona con escasez hídrica puede ser productora de frutillas?
-Los agricultores tienen sus propios pozos, por otra parte están los acumuladores de agua que se han ido modernizando, pero todo eso permite que durante todo el año San Pedro tenga la frutilla más dulce del país. No solo eso, la palta también es muy bien valorada por los consumidores. Tenemos productos de primera calidad.
¿Es ese entonces el llamado “Tesoro de San Pedro”?
– Somos una comuna rural de pocos habitantes, pero grandes espacios para la agricultura y ganadería. Los productos que salen de esta tierra son muy valorados y estamos muy orgulloso de ello, pero hay mucho más. Tenemos una población principalmente longeva con costumbres y conductas de campo. Nuestros habitantes son hombres, mujeres y niños respetuosos, atentos siempre dispuestos a colaborar con los otros. Gente así se ve cada vez menos y es lo que más extrañan los que se van a otra ciudad. Somos un conjunto de características que hacen que la comuna de San Pedro tiene los méritos suficientes para ser conocida y reconocida en Chile y el mundo. San Pedro de Melipilla es un verdadero tesoro.




