
En la mayoría de los hogares chilenos duermen, en el fondo de un cajón o en repisas llenas de polvo, objetos que muchos consideran cachureos o recuerdos sin mayor trascendencia. Sin embargo, para el periodista y experto en antigüedades Alejandro Chanique, en esos rincones residen verdaderas piezas de colección con un valor de mercado que sorprendería a más de alguno.
«Existe una falsa creencia de que una antigüedad valiosa tiene que ser una pintura del siglo XIX o un mueble francés. En realidad, la memoria cotidiana de los chilenos también cotiza al alza», señala Chanique.
Monedas, billetes y el correo del pasado
Entre los hallazgos más comunes en los hogares figuran las piezas numismáticas y filatélicas. Las antiguas monedas de $100 —aquellas de mayor tamaño que las actuales—, así como las piezas de $50, $5 y $1 peso, suelen guardarse por nostalgia, pero en el mercado del coleccionismo pueden alcanzar precios interesantes según su año de acuñación y rareza.

Lo mismo ocurre con el dinero en papel: «El billete de 500 pesos con la imagen de Pedro de Valdivia es un clásico muy buscado, especialmente si nunca circuló o presenta errores de impresión», explica el especialista.
Por otro lado, la correspondencia antigua se ha transformado en un nicho en expansión. Los sobres con estampillas pertenecientes a la década de los 80 hacia atrás cuentan historias no solo por el sello postal, sino por el matasellos, el tipo de papel y la época que representan.
Juguetes, herramientas y el valor del estado de conservación
El abanico de objetos cotizados va mucho más allá de las monedas. Herramientas manuales de forja antigua, juguetes de hojalata o plásticos de marcas que ya no existen, e incluso envases de productos comerciales que quedaron almacenados sin usar (con sus etiquetas e impresiones originales intactas) son hoy objeto de deseo para restauradores y coleccionistas.
No obstante, Chanique enfatiza un factor determinante antes de correr a vender estos artículos: el estado de conservación.
«Un envase arrugado o una moneda muy desgastada pierde casi todo su valor comercial. La clave en este mundo está en la preservación: un juguete en su caja original o un billete impecable cambia radicalmente su precio en el mercado», advierte Alejandro Chanique.
¿Qué hacer si encuentra un objeto de valor?
Para quienes sospechen que tienen un «tesoro» guardado en casa, el experto entrega tres recomendaciones fundamentales:
- No intente limpiar ni restaurar las piezas por su cuenta: Pulir una moneda antigua con químicos o pintar un juguete viejo puede eliminar la pátina original y destruir más del 80% de su valor.
- Investigue la historia del objeto: Conocer la marca, el año aproximado de fabricación o la tirada ayuda a determinar si se trata de una pieza común o una edición limitada.
- Consulte con especialistas: Antes de fijar un precio o deshacerse de un artículo en una feria de pulgas, busque la orientación de agrupaciones de coleccionistas o expertos en numismática y antigüedades para obtener una tasación certera.
Aquella caja olvidada en la bodega familiar podría ser mucho más que nostalgia: puede ser un fragmento de la historia chilena que alguien, en algún lugar, está dispuesto a valorar.



