
La iniciativa buscaba instalar en Lautaro una planta capaz de procesar hasta 200 mil toneladas de residuos al año y transformarlos en energía. El proyecto, impulsado por la empresa WTE Araucanía, continúa sin autorización ambiental tras el rechazo del Tercer Tribunal Ambiental. Mientras tanto, la región sigue trasladando una parte importante de su basura hacia el Biobío.
La Araucanía mantiene abierto uno de sus principales problemas ambientales: qué hacer con las cerca de 380 mil toneladas de residuos domiciliarios que genera cada año.
Actualmente, una parte importante de la basura producida por las comunas de la región debe ser transportada hacia instalaciones ubicadas en la Región del Biobío, debido a la falta de capacidad regional suficiente para su disposición final.
En medio de este escenario surgió hace algunos años un proyecto que proponía una alternativa distinta: construir en Lautaro una planta destinada a recibir residuos domiciliarios, incinerarlos bajo condiciones controladas y aprovechar ese proceso para generar electricidad.
La iniciativa pertenece a WTE Araucanía SpA, empresa que buscaba procesar hasta 200 mil toneladas de residuos al año, equivalentes a cerca de 600 toneladas diarias, y generar aproximadamente 15 MW de electricidad.
¿Qué es WTE?
WTE corresponde al concepto en inglés Waste to Energy, que significa “residuos a energía”.
El sistema busca aprovechar residuos que ya no pueden ser reciclados o reutilizados para producir energía mediante procesos térmicos.
En términos simples, la propuesta era que una parte de la basura de La Araucanía dejara de terminar directamente en rellenos sanitarios y fuera utilizada para generar electricidad.
Este tipo de plantas funciona en distintos países, pero también genera debate debido a sus posibles emisiones atmosféricas, manejo de cenizas y exigencias ambientales.
¿Por qué el proyecto fue rechazado?
El proyecto ingresó a evaluación ambiental en 2017 y recibió una calificación ambiental desfavorable en marzo de 2022.
Posteriormente, la empresa reclamó administrativamente y luego recurrió al Tercer Tribunal Ambiental.
Sin embargo, el 24 de septiembre de 2026, el Tribunal rechazó la reclamación presentada por WTE Araucanía, manteniendo vigente el rechazo ambiental del proyecto.
Entre los principales cuestionamientos se encuentran la delimitación del área de influencia relacionada con las emisiones atmosféricas y la falta de antecedentes suficientes respecto del programa de compensación de emisiones.
Uno de los elementos relevantes es la presencia de contaminación previa por material particulado fino MP2,5 en el sector donde se pretendía instalar la planta, lo que obligaba a evaluar con mayor rigurosidad cualquier emisión adicional.
El proyecto está rechazado, pero el problema continúa
El fallo del Tribunal Ambiental resuelve la situación jurídica del proyecto presentado por WTE, pero no soluciona el problema regional de los residuos.
La Araucanía genera alrededor de 377 mil toneladas de residuos sólidos domiciliarios al año y varias comunas deben trasladar su basura fuera de la región para su disposición final.
Esto significa mayores distancias de transporte, dependencia de rellenos sanitarios ubicados en otras regiones y costos permanentes para los municipios.
Por eso, más allá de la situación particular de WTE, permanece una pregunta que deberá ser abordada por las autoridades:
¿Qué sistema utilizará La Araucanía para manejar su basura durante las próximas décadas?
Reciclaje y compostaje forman parte de la solución
La discusión tampoco se limita a construir una planta de valorización energética.
La legislación chilena establece una jerarquía en el manejo de residuos que prioriza evitar su generación, reutilizar, reciclar y valorizar antes de optar por su eliminación final.
En La Araucanía ya existen iniciativas destinadas al compostaje de residuos orgánicos, reciclaje y recolección diferenciada.
Esto es especialmente relevante porque una proporción importante de los residuos domiciliarios corresponde a restos orgánicos que podrían ser tratados mediante compostaje.
Sin embargo, debido al volumen total generado por la región, la discusión también considera qué hacer con aquellos residuos que no pueden ser reciclados o reutilizados.
¿Podría una planta de este tipo volver a discutirse?
Sí.
El rechazo del Tribunal Ambiental no significa que Chile haya prohibido la valorización energética de residuos ni que una tecnología de este tipo sea jurídicamente imposible.
Lo que ocurrió es que el proyecto específico presentado por WTE Araucanía no logró cumplir satisfactoriamente todos los requisitos ambientales exigidos durante su evaluación.
Una eventual nueva iniciativa tendría que incorporar las observaciones ambientales realizadas, especialmente respecto de emisiones, área de influencia y compensaciones.
Por ello, el debate sobre residuos en La Araucanía probablemente continuará.
La pregunta no debería limitarse únicamente a si se construye o no una planta de incineración.
El desafío es definir un sistema integral que combine reducción de residuos, reciclaje, compostaje, valorización y disposición final segura.
Mientras aquello no ocurra, La Araucanía seguirá enfrentando una paradoja: genera cientos de miles de toneladas de basura cada año, pero todavía no cuenta con una solución regional definitiva para hacerse cargo de una parte importante de esos residuos.



