
Crisis financiera y administrativa de gran magnitud golpea al Hospital San Juan de Dios: auditoría revela deuda real cuatro veces mayor a la declarada
Una grave crisis financiera y administrativa quedó al descubierto en el Hospital San Juan de Dios (HSJD) tras la publicación del Informe N° 333 de la Contraloría General de la República, fechado el 7 de octubre de 2025, documento que expone una deuda real que cuadruplica la cifra informada oficialmente por el establecimiento y que, según diversas fuentes internas, ya está teniendo efectos directos en la atención de pacientes. La situación, descrita por funcionarios y personas cercanas a la gestión hospitalaria como “un colapso financiero que pone vidas en riesgo”, abre un flanco crítico en la red pública de salud y en los mecanismos de supervisión del Estado.


La auditoría realizada por la Contraloría al ejercicio presupuestario 2024 del HSJD revela que el hospital declaró inicialmente una deuda de $10.780.143.048, cifra que no reflejaba la totalidad de los compromisos financieros vigentes. Tras revisar registros contables, contrastar información con proveedores y analizar los pasivos acumulados, el organismo fiscalizador determinó que existían obligaciones no informadas por más de $32.704.374.007, elevando el total adeudado al 31 de diciembre de 2024 a $43.484.517.055. Esta diferencia, según el informe, constituye una infracción a los principios de devengado y anualidad del gasto establecidos en la normativa NICSP–CGR Chile, y configura un escenario que, para las fuentes consultadas, “no puede explicarse como un simple error administrativo”, sino como un ocultamiento de magnitud suficiente para exigir responsabilidades.
El impacto de esta crisis no se limita al ámbito financiero. El informe detalla consecuencias clínicas que ya afectan la continuidad y calidad de la atención. La falta de recursos habría generado desabastecimiento crítico de medicamentos e insumos esenciales, obligando en algunos casos a utilizar alternativas de menor calidad o a retrasar tratamientos. A ello se suma la suspensión de 150 cirugías anuales, tanto GES como No GES, debido a la reducción de servicios externos y a la imposibilidad de mantener operativos ciertos procedimientos. La infraestructura del hospital también muestra signos de deterioro: la auditoría consigna ausencia de mantenimiento, equipos médicos sin renovación y fallas que comprometen la seguridad y eficiencia de los servicios. Diversos mensajes recibidos por este medio advierten que estos problemas “no son administrativos: son decisiones que afectan diagnósticos, tratamientos y, en algunos casos, la vida de los pacientes”.

La situación también pone bajo escrutinio al Servicio de Salud Metropolitano Occidente (SSMOC), organismo encargado de supervisar la gestión del hospital. El informe plantea interrogantes sobre la responsabilidad legal de las autoridades del servicio frente a los daños derivados de la falta de atención o del agravamiento de patologías. Asimismo, cuestiona por qué la Directora del SSMOC, Daniela Greibe Kohn, y el Subdirector Administrativo, Juan Luis Pérez Pineda, no habrian ejercido el control jerárquico y técnico que les corresponde sobre el presupuesto y la administración del HSJD. La auditoría también abre la discusión sobre las medidas que deberán adoptarse para reparar el daño causado a los pacientes que vieron vulnerado su derecho a la salud. Para la fuente consultada, la supervisión falló “en todos los niveles”.
A partir de los hallazgos y del inicio del procedimiento disciplinario por parte de la Contraloría, las fuentes plantean una serie de exigencias dirigidas a las autoridades nacionales. Entre ellas se incluye un pronunciamiento del Presidente de la República ante la magnitud del colapso financiero, la desvinculación inmediata de la Directora del Hospital San Juan de Dios y de su equipo directivo, y la remoción de la Directora del SSMOC y del Subdirector Administrativo por falta de supervisión y control. La fuente concluye que “la salud pública no puede seguir operando bajo la sombra de la opacidad y la ineficiencia”, advirtiendo que la crisis del HSJD podría ser un síntoma de problemas estructurales más profundos en la red asistencial.




